Con foco en la salud mental comunitaria, la Escuela de Agronomía de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV), Centro Ceres y la red de salud mental de Quillota dieron inicio al proyecto “Huertas terapéuticas: espacios comunitarios para la salud mental”. La iniciativa formará a equipos profesionales en el diseño, implementación y uso de huertos como herramienta complementaria para el acompañamiento terapéutico, la rehabilitación psicosocial y el bienestar de las personas atendidas en la comuna.
El proyecto se desarrolla en el marco de la Estrategia Agroalimentaria de Quillota y cuenta con financiamiento del Fondo Concursable de Vinculación con el Medio 2026 de la PUCV. Su lanzamiento se realizó en el Aula Mayor de la Escuela de Agronomía, en La Palma, donde representantes de instituciones vinculadas a la salud mental, la agroecología y el trabajo comunitario participaron en una jornada que incluyó la presentación de la iniciativa, charlas sobre salud mental y agricultura urbana, finalizando con un recorrido por la Unidad Productiva Agroecológica de Centro Ceres.
La propuesta tiene como propósito fortalecer las capacidades de profesionales y equipos que trabajan en salud mental, rehabilitación psicosocial y acompañamiento comunitario. Para ello, considera un ciclo formativo dirigido a más de 20 profesionales de la comuna, quienes recibirán herramientas técnicas para implementar y mantener huertos terapéuticos en sus propios espacios de trabajo.
Durante el proceso, se desarrollarán cinco talleres sobre establecimiento de huertos, planificación de cultivos, manejo ecológico de suelos, elaboración de abonos orgánicos, gestión de fauna asociada a los cultivos, uso responsable de hierbas medicinales y experiencias grupales con usuarios desde un enfoque agroecológico. Además, el proyecto apoyará la implementación de tres huertos vinculados a centros participantes, junto con una etapa de diagnóstico y evaluación.
Para Eduardo Fernández, jefe de Vinculación con el Medio de la Escuela de Agronomía PUCV y director del proyecto, la iniciativa busca entregar herramientas prácticas a los equipos de salud mental para que puedan incorporar los huertos en sus procesos de acompañamiento. Al mismo tiempo, representa una oportunidad para conectar la formación universitaria con necesidades concretas del territorio.
Fernández destacó que la participación de estudiantes voluntarios permitirá aplicar conocimientos agronómicos en un contexto distinto al de los sistemas productivos tradicionales. En este caso, el desafío no se limita al diseño de un huerto, sino que exige adaptar criterios técnicos a espacios institucionales, comunitarios y terapéuticos, considerando las características de quienes los utilizarán y los objetivos de bienestar que orientan el proyecto.
Complementariamente, Juan Eugenio Álvaro, director de la Escuela de Agronomía PUCV, abordó en su charla “Agricultura urbana: introducción y caracterización” las posibilidades de este enfoque más allá de la producción de alimentos. Según explicó, este sistema también puede cumplir funciones sociales, educativas, comunitarias y sanitarias, especialmente, cuando se integra a iniciativas orientadas al bienestar. Desde esa perspectiva, sostuvo que las huertas terapéuticas “tienen el objetivo de generar comunidad, apoyar en todo lo que tiene que ver con la salud mental y también fortalecer una identidad dentro de la zona”. Para el académico, este tipo de proyectos amplía el campo de acción de la agronomía, al vincular el conocimiento técnico con el bienestar social, la vida comunitaria y la vinculación entre las personas.
Desde el área comunitaria del Centro de Salud Mental Vida Nueva en Quillota, Marcela Luna Ayala valoró el proyecto como una oportunidad para ampliar las formas de acompañamiento. “Es una iniciativa importante, la consideramos como un gran paso”, afirmó la trabajadora social. A su juicio, la propuesta permite avanzar hacia una mirada más integral del bienestar, incorporando dimensiones emocionales, físicas y sociales en el trabajo con las personas.
Luna subrayó que estas acciones no reemplazan la atención médica, psicológica o clínica, sino que la complementan. En ese sentido, los huertos pueden convertirse en espacios protegidos de encuentro, donde las personas se relacionen con otras, desarrollen habilidades, refuercen capacidades y participen en dinámicas de apoyo mutuo.
Un trabajo en red para fortalecer el bienestar comunitario
La iniciativa surge del trabajo de la Red Sembrando Bienestar, un espacio de articulación territorial que reúne a Centro Ceres, la Escuela de Agronomía PUCV, los departamentos de Medioambiente y Desarrollo Económico Local de la Municipalidad de Quillota, y distintas instituciones vinculadas a la salud mental y el acompañamiento comunitario. Entre ellas participan el Hospital Biprovincial Quillota-Petorca, Vida Nueva, COSAM, Centro Emerger, Centro Terapéutico Ayutun y el Centro de Acompañamiento Familiar Primavera. Desde esta red se ha impulsado un trabajo colaborativo orientado a vincular huertos comunitarios, bienestar psicosocial, agroecología y calidad de vida en la comuna.
Para Diego Machuca, extensionista y asistente de investigación de Centro Ceres, el proyecto conecta el trabajo agroecológico del centro con una necesidad del territorio: fortalecer el bienestar de las personas desde espacios comunitarios. En esa línea, la visita al módulo demostrativo fue parte importante de la jornada. Allí, las y los participantes conocieron prácticas de agricultura sostenible y dialogaron sobre el cuidado de los agroecosistemas. Según el profesional, el recorrido permitió relacionar la salud del entorno con el bienestar comunitario, utilizando el conocimiento técnico para el diseño de sistemas agrícolas más sanos y sostenibles.
Desde la red de salud de Quillota, Marcela Luna destacó que este tipo de alianzas permite avanzar hacia nuevas formas de cuidado y acompañamiento. “Hay que mirar la salud mental como un derecho, como un desafío social donde todos tenemos que estar comprometidos”, sostuvo. “Esta alianza nos permite establecer una plataforma de cuidado de una manera bastante estructurada y colaborativa, y eso a nosotros nos genera mucha satisfacción como centro”.

























